domingo, 28 de agosto de 2016

Pando increpó a Estela de Carlotto y le dijo de todo: “¡Los montoneros no eran jóvenes idealistas, eran terroristas!”

http://argentinaviral.com/pando-increpo-a-estela-de-carlotto-y-le-dijo-de-todo-los-montoneros-no-eran-jovenes-idealistas-eran-terroristas/
Fuimos al juicio de Córdoba, con las fotos de algunas víctimas del Terrorismo para pedir verdad, memoria, justicia y reparación, por ellos !!!
LA PERLA NEGRA
(Crónica tras las bambalinas del relato oficial)
El día 25 de agosto de este año se leyó en Córdoba una sentencia escrita largo tiempo atrás, desde el primer minuto de los cuatro años que duró la farsa judicial denominada Megacausa La Perla.
Simples ciudadanos, en forma individual o por agrupaciones, decidimos acompañar a los presos políticos que estaban siendo juzgados. Miembros de AFYAPPA, de Justicia y Concordia y el Grl Miguel Giuliano presidente del foro de Generales retirados viajamos desde Buenos Aires. Otros como en el caso de Luz García Hamilton y Yetel Menéndez desde Tucumán. Veteranos de Malvinas vinieron de Rosario o Salta.
Nos acreditamos un mes antes, por medio de los defensores de algunos imputados, para poder estar presentes el día de la sentencia.
Sin embargo, pese a que fuimos temprano esa mañana, nuestra “acreditación” no aparecía.
Nos informaron que no podíamos ingresar a la sala de audiencias y que, en un plazo perentorio, debíamos abandonar el edificio de tribunales porque estaba “blindado”. Pedimos hablar con alguien, ser acreditados, esto, aquello.
Subimos para hablar con un funcionario, bajamos para hablar con otro. Pedimos hablar con el Secretario del Tribunal. Nos acompañaron a hablar con Pablo Urrets Zavalía, un pelele soberbio de cara naranja por la cama solar y apellido ilustre que nos mostró una serie de listas. Decía que no estábamos y que no había forma de entrar. No escuchó nuestras razones, que nos habíamos acreditado, que veníamos de Buenos Aires sólo para este juicio, que muchos imputados no tenían familiares que hubieran podido venir y que podíamos conseguir su autorización y hasta su firma para ingresar en nombre de ellos. No, no, no y no. La lista la había tenido que reescribir hasta el día anterior porque funcionarios como el vicegobernador confirmaron a último momento. “Ah! Entonces por eso nos sacaron de la lista, le dieron nuestro lugar a esos funcionarios”. Silencio. Le dijimos que íbamos a entrar de todas formas, que íbamos a ingresar en la fila del público general pero que estábamos con Cecilia Pando y que si alguien la agredía o había incidentes, sería su responsabilidad. No le importó nada, se sonrío, creo que hasta disfrutó esa miserable cuota de poder que mencionaba San Martín respecto de los soberbios. Le prometimos que íbamos a ingresar, de una forma u otra.
Bajamos, subimos, nos perdimos en un edificio laberíntico. Nos empezaron a poner límites, que acá no, que bajen para allá, que en este piso no, vayan a hall de entrada, que tienen cinco minutos para desalojar el edificio… Por otro lado la defensoría mandó una nueva lista, que llegaba, que no llegaba, que nos echaban, que no nos íbamos. Estuvimos cerca de dos horas en ese tironeo.
Luz García Hamilton también se había acreditado pero en su caso como periodista. Tampoco salía acreditada. Del otro lado, los miembros y amigos de las “orgas” de DDHH entraban por decenas, sin acreditación, les faltaba gente y dejaban entrar a cualquiera.
Cuando nos obligaron a dejar el edificio fuimos, como habíamos prometido, a hacer la cola con el público general. Vino la policía asustada “no, ustedes no pueden estar con el público general, puede haber incidentes”. Nos prometieron ingresar si salíamos de la cola “vayan a la posta 1”. Allí fuimos, no aparecía la lista, que ya venía, que no venía. Entonces, el líder de una “orga” de DDHH cuchicheó algo con la que controlaba esa entrada, Inés llegó a escuchar “que entren de a cinco, aunque no estén acreditados”. Comenzaron a ingresar ante nuestra indignación. Nos metimos junto con ellos, sólo detectaron a Inés y la siguieron. Al alcanzarla “¡vos no estás acreditada!” ; “ellos tampoco” le contestó y se quedó. Subimos por una escalera, nos perdimos, la otra Inés se cayó. Llegamos a una sala extensa llena de gente, muchos con micrófonos y cámaras de fotos. Eran periodistas. ¿Será la sala de periodistas?
Pensamos que sí, en eso nos dimos cuenta de que no era la sala de periodistas sino el hall previo a la sala de audiencias cuya puerta estaba fuertemente custodiada.
Pensamos que eso era lo más lejos que podríamos llegar. Nadie nos reconoció ni nos detectó. Ni siquiera a Cecilia Pando que es la más conocida. Planeábamos quedarnos allí toda la lectura de la sentencia porque, al menos, la veríamos por pantalla gigante.
En eso llegó Estela de Carlotto y antes de que pudiéramos reaccionar Cecilia se dirigió a ella y le pidió en alta voz que defienda la verdad completa, que recuerde a las otras víctimas. El periodismo escuchó gritos, se acercó y captó el momento. Carlotto dijo que sus hijos eran las víctimas y Cecilia le retrucó que no eran víctimas ni jóvenes idealistas, que eran terroristas. Nos colgamos los carteles con los rostros de las víctimas del terrorismo.
El periodismo le hizo notas, confirmamos la forma de actuar de algunos operadores que se hacen pasar por periodistas, atacaban, agredían, repetían consignas. No preguntaban sino que afirmaban sus consignas. Estos operadores están para controlar a sus supuestos colegas y bajar línea. Igual contestamos, mostramos los carteles. Algún operador le gritó a Cecilia “¡sos una provocadora!”. Típica acusación genérica cuando no tienen de qué acusar. Empezaron: “treinta mil compañeros detenidos- desaparecidos!” y se contestaban: “ PRE-SEN-TE”. Repetían: “treinta mil…” y entonces Cecilia gritó “Coronel Argentino del Valle Larrabure!” “PRE-SEN-TE” contestamos. “Cristina Viola… PRE-SEN-TE!” Y una a una las víctimas del terrorismo. Se quedaron un poco sorprendidos y peor cuando uno ensayó un insulto:“TORTURADORES” y el corito de autómatas respondió “¡PRE-SEN-TE!”. Se dieron cuenta del pifie y avergonzados no hablaron más. Nos quedamos allí y vino un policía “a ver… las que están con Pando…”. Pensamos que nos iban a echar pero no, nos condujeron a la sala de audiencias bajo la firme promesa de comportarnos durante la lectura. “Si” dijimos “durante la lectura”. Supongo que pensaron que haríamos menos escándalo en la sala de audiencias.
Llegó Schiaretti pomposamente para hacerse notar . Le había dado asueto a la administración pública y a los colegios el día libre para que fueran a la sentencia.
Antes de la lectura de sentencia rezamos una oración. María tenía a la Virgen de la Eucaristía en sus brazos.
Ingresaron los jueces y un ujier gritó “¡de pie!”. Mis compañeras, las que pudieron ingresar, tuvieron un momento de vacilación. Ponerse de pie… quedarse sentadas… unas se pararon y se volvieron a sentar. Otras se pararon sin vacilar por respeto a la institución justicia. Yo las comprendo, la institución es respetable pero yo no me puse de pie, aun a riesgo de que me expulsaran de la sala. No siento respeto por esos jueces y la institución justicia no son los monigotes bien vestidos que ingresaron en esa sala.
Estuvimos todo el tiempo sobrecustodiadas, mujeres policías, personas de civil, hombres y mujeres, uno o dos por cada una de nosotras. Desplegamos los carteles, querían que los bajemos “que ellos bajen sus carteles entonces”. Cecilia tenía un cartel que decía “NUNCA MÁS terroristas y Montoneros”. Una pañueluda se acercó y le dijo a una mujer policía que tenía que hacer que Cecilia baje el cartel. La policía le contestó que su función no era controlar lo que dicen los carteles.
Entraron los periodistas por tandas para fotografiar a los que iban a ser condenados. El último acto de escarnio. El My Barreiro dio vuelta la cara para no salir en la foto. Mirta Anton hizo lo mismo. Tienen cientos de fotos de ellos pero dieron esa pequeña batalla para demostrar su negativa a participar del circo. En una de esas tandas entró Luz García Hamilton. “Quién es esa?” se preguntaban entre ellos, no están acostumbrados a periodistas que no sean de izquierda.
La lectura fue lo de siempre, perpetuas para todos y todas, hasta para Mirta Antón que tenía 19 años cuando ocurrieron los hechos que le atribuyen. Los jueces hicieron bien la tarea, estaba el gobernador y la prensa, no podían defraudar.
Terminó la lectura y Cecilia Pando se paró de repente “Nunca más terroristas en la Argentina!” llegó a decir y los que estaban de civil la agarraron con violencia del cuello y la tiraron al suelo como si llevara una bomba. Nos agarraron a todas, a mí me tironeaban de un brazo, a Ana la tomaron con fuerza de los dos brazos. Fue bastante violento pero estábamos pasadas de indignación y peleamos, gritamos.
Cecilia se liberó, se incorporó y desplegó un cartel con la bandera Argentina y la Virgen de la Eucaristía. No llegó a desplegarlo que se lo rompieron a tirones los civiles de custodia. Los policías casi no se metieron, podría decir que en cierta forma nos querían proteger de esos civiles que, después supimos, eran la custodia del gobernador.
“Se van a tener que ir” nos anunciaron. Como si no lo supiéramos. Pero lo gracioso es que no podían sacarnos por la salida tradicional porque estaba colmada de gente sino que tuvieron que sacarnos por alcaidía, por donde salen y entran los imputados. El juzgado es, en toda su acepción, un escenario teatral en donde los actores salen y entran entre bambalinas que se encuentran tras el escenario. Nos convertimos en actrices de esa representación y nos llevaron por todo el recorrido largo hasta el escenario. Si lo hubiéramos planeado no podía haber salido mejor. En su afán por escondernos nos sentaron al final del salón y para sacarnos debíamos recorrer todo el perímetro. Tuvimos mucho tiempo para manifestar nuestra posición sobre el juicio, sobre los “caretas” que venían a sacarse la foto de los Derechos Humanos, sobre el gobernador. Cecilia gritó “Schiaretti ¿qué hacés acá?¿ por qué no vas a hacer las cloacas?” los custodios de civil estaban para proteger al gobernador y no podían callarla. “Te vamos a tener que llevar presa porque agrediste al gobernador” le dijeron para que se calle. Cecilia seguía. María estaba desbordada. Los autómatas gritaban “a donde vayan los iremos a buscar” y María les respondía “vení ahora! Acá!” “Carlotto sos una conchuda!” “Acá tienen sus derechos humanos” y les tiró como si fueran papelitos del mundial unos dólares de utilería. Cecilia les tiró los dólares a los jueces; se sobresaltaron, pensaron que eran algún objeto contundente. El recorrido desde el fondo del salón hasta el escenario teatral fue largo así que les gritamos toda clase de cosas. Nos pusimos las naricitas de payaso que habíamos llevado y gritábamos que todo esto era un circo, que de juicio no tenía nada. Finalmente pasamos junto al secretario de cara naranja y apellido ilustre. Yo, con una sonrisa triunfante le dije “¿viste que entramos igual? A nosotras no nos para nadie”. Estaba sorprendido sin capacidad de reacción. Entramos por las bambalinas del escenario teatral y tras de nosotras los acusados que se sumaron al fervor de nuestra manifestación gritando su propia indignación.
Los pudimos visitar en un cuartito minúsculo. Para nuestra sorpresa no se encontraban abatidos, todo lo contrario, estaban sonrientes y felices. Nos dijeron que les habíamos dado una alegría muy grande con este escándalo, todos comentaban esto o aquello, que fulanita se pasó con tal cosa, o menganita tal otra. Se sintieron defendidos y reivindicados. Hubo lágrimas de emoción, gratitud y abrazos cariñosos. Nos encontramos con viejos amigos, presos durante años, conocimos a familiares con quienes tenemos contacto por correo. Cambiamos teléfonos, direcciones, invitaciones. Fue casi un festejo.
Si pudimos darles alegría a nuestros presos políticos, aunque sólo fuera por un momento, todo el esfuerzo valió la pena.
HASTA TODOS LIBRES.

viernes, 26 de agosto de 2016

Los Guerrilleros no eran jóvenes idealistas, eran TERRORISTAS

http://www.perfil.com/politica/pando-a-carlotto-si-van-a-luchar-por-ddhh-luchen-tambien-por-las-victimas-del-terrorismo-montonero.phtml

lunes, 20 de junio de 2016

domingo, 3 de abril de 2016

AFYAPPA VUELVE A TRIBUNALES !!!

El dìa Martes 5 de abril, la Asociaciòn de Familiares y Amigos de Presos Polìticos vuelve al Palacio de Justicia a exigirles a los jueces que se ajusten a DERECHO.

En nuestro paìs hay màs de 1.800 presos polìticos (Civiles, Policìas, Militares y Fuerzas de Seguridad) que combatieron al terrorismo y hoy se encuentran ilegalmente detenidos por culpa de la justicia que en su momento se sometiò al gobierno K violando la Constituciòn Nacional, para que este, pudiera llevar a cabo su venganza y sus negocios con los organismos de derechos humanos.

Volvemos a exigirle a la justicia que cumpla con la ley y no cargue con màs muertos sobre sus hombros.

Hasta el dìa de la fecha fallecieron a 349 presos polìticos por abandono de persona por parte de la justicia.

No queremos màs muertes, queremos vivir en Estado de Derecho, por eso,  todos los martes vamos a estar presentes en el Palacio de Justicia (Talcahuano 550) de 9:00 a 12:00 hs. Los esperamos!






JUICIO “OPERATIVO INDEPENDENCIA”
La falacia del Juez Bejas y la cobardía de los asesinos del Capitán Viola.
Al Sr. Presidente de la Nación Mauricio Macri, al TOF Nro xx de Tucumán, al Pueblo. Argentino en general y al Tucumano en particular:
Para los próximos días está anunciado, en San Miguel de Tucumán, la celebración del juicio por la megacausa del “Operativo Independencia”. Al respecto y, con el sólo ánimo de evitar un acto de injusticia mayúsculo, luego de analizar pormenorizadamente el auto de elevación a juicio del juez Daniel Bejas (en adelante, AOI), decimos:
  1. Que, el AOI se funda en una hipótesis falsa, disparatada y a contrapelo de los hechos según la cual el Operativo Independencia sería parte (“última fase”) de un plan perverso de las FF.AA., pergeñado y comenzado en el gobierno de facto del General Onganía, cuyo fin último era perjudicar al pueblo tucumano en desmedro de intereses hegemónicos del capitalismo.
  2. Que, como es evidente, el dislate en el que funda el juez Daniel Bejas su auto de elevación a juicio se da de patadas con el sentido común y con el Decreto Nº261/75 del gobierno constitucional de “Isabel” Perón. El cual establece la necesidad de “neutralizar y/o aniquilar el accionar de elementos subversivos que actúan en la Provincia de Tucumán…” en la urgencia del Estado por evitar que los tucumanos quedaran cautivos de la banda terrorista ERP. Sin la Compañía de Monte Ramón Rosa Giménez en Tucumán no habría existido el Operativo Independencia ni, tampoco, el supuesto “laboratorio de pruebas” de la represión. Lo que hace Bejas, poner el carro delante del caballo, es un insulto a la inteligencia de los contribuyentes que le pagamos el sueldo.
  3. Que, el juez Bejas negó a la Sra. María Cristina Picón de Viola (respectivamente, viuda y madre de las víctimas) la reapertura de la causa por asesinato del Capitán Humberto Viola y su hija María Cristina, estimando que tales crímenes no eran de lesa humanidad, decisión que fue revocada por la Cámara Federal, tribunal que, no obstante, no reabrió la causa alegando que los responsables habían sido juzgados. Al recurrir ante la Cámara de Casación se probó que muchos de los autores directos no  habían sido juzgados, y menos aún   los miembros del buró político del ERP autores mediatos de tales crímenes. La Justicia debiera citar, entre otros, a Juan Arnold Kremer (alias “Luis Matini”), Daniel De Santis, la jueza tucumana Alicia Noli y otros integrantes del PRT-ERP para deslindar responsabilidades y contar lo que saben sobre ese crimen. La Cámara de Casación sostuvo que quienes ordenaron esos crímenes en el marco de represalias indiscriminadas no tenían relación alguna con ellos, decisión confirmada por la Corte. Tal escándalo jurídico y  simulacro de proceso, será denunciado   ante la Comisión Interamericana de Derechos Humanos. 
  4. Que, en el colmo del despropósito, el juez Bejas admite como denunciantes y víctimas del Operativo Independencia a los cuatro individuos que fueron condenados por el asesinato del Cap Viola y su hija. Para el juez, la versión de los asesinos (de que fueron torturados y obligados a firmar la confesión de ese crimen) es cierta, asumiendo que son inocentes. De allí que ordene el procesamiento de aquellos funcionarios que, hace cuarenta años, tuvieron a su cargo la investigación del doble crimen. No se molestó en preguntarle a la Sra. María Cristina Picón, testigo y víctima de la masacre de sus seres queridos, sobre la responsabilidad criminal de los señores Francisco Antonio Carrizo, José Martin Paz, Rubén Jesús Emperador, Miguel Alberto Vivanco, Fermín Núñez y Florencio.
  5. Que Bejas, criminaliza al Operativo Independencia y, por ende, a los que en él participaron, a través de su nefasta invención de que dicho Operativo era parte de un plan sistemático de exterminio elaborado por las FF.AA. en la década del 60 y no una respuesta a la acción del ERP en el monte tucumano.
  6. Que tanto Bejas como los jueces del Tribunal, Carlos Jimenez Montilla, Gabriel Casas y Juan Carlos Reynaga, denotan dependencia política al negarse a imputar y, ni siquiera permitir, que sea citada como testigo María Estela Martínez de Perón entonces Presidente de la República, elegida con el 62% de los votos, que firmó el decreto que ordenaba “aniquilar” al enemigo con el apoyo y firma de miembros de Por lo dicho y por otras razones de peso, que por falta de espacio no reseñamos, estamos convencidos de que este juicio es nulo de nulidad absoluta y se inscribiría en un plan sistemático de persecución al colectivo de las FF.AA. Sostenemos además que la Secretaría de Derechos Humanos de la Nación, al constituirse en querellante, pasa a ser cómplice de la violación a los DDHH de los acusados. Hoy en la Argentina hay más de 1.500 Presos Políticos en condiciones paupérrimas, la mayoría de ellos mayores de 70 años, varios de ellos mayores de 80 años, una gran cantidad sin condena firme y con plazos de prisión preventiva que en varios casos superan los 10 años. Hacemos público también que en nuestro país ya han fallecido en cautiverio un total de 348 de esos Presos
Políticos, por ellos alguien deberá responder. Por ser el Estado Argentino quien sostiene ese plan sistemático de persecución y permitir las violaciones a los DDHH de estos Presos Políticos entendemos que hoy en la Argentina se cometen crímenes de Lesa Humanidad y, por lo tanto, imprescriptibles.
Por tanto, responsabilizamos al Dr. Daniel Bejas, a los integrantes del Tribunal Oral Federal Carlos Jiménez Montilla, Gabriel Casas y Juan Carlos Reynaga, así como a la Dra Alicia Noli (quien fuera militante del ERP y esposa de un desaparecido), por violar los derechos humanos y por permitir juzgar un hecho que respondió a una orden de una presidente Constitucional, permitiendo además, que conocidos guerrilleros sean presentados como víctimas cuando en el mejor de los casos, deberían estar imputados y siendo juzgados por los aberrantes hechos cometidos. Aprovechamos la presente para solicitar adhesiones a esta causa como, así también, hacer un llamado con el fin de organizarnos en contra de la injusticia manifiesta del poder judicial federal. A esos efectos hemos creado el muro de Facebook “Jueces prevaricadores bajo la lupa”.



















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